FELIZ NAVIDAD EN PAZ Y ARMONIA.
DIOS LOS BENDIGA LES DE SALUD Y ALEGRÍA Y BENDIGA A LOS HOMBRES DE BIEN
QUE TRABAJAN POR LA PAZ-
mariarosa
DIOS LOS BENDIGA LES DE SALUD Y ALEGRÍA Y BENDIGA A LOS HOMBRES DE BIEN
QUE TRABAJAN POR LA PAZ-
mariarosa
“Alégrate
llena de gracia, el Señor está contigo”
Es el saludo que el Ángel Gabriel le dice a María, cuando le
anuncia que va a ser madre del salvador.
Bendita mujer que creyó y nos regaló a Jesús, María hizo preguntas,
en ese momento no entendió las palabras del ángel.
También nosotros a veces no entendemos, hasta que el tiempo
nos hace ver el significado de aquello que su momento no comprendimos. María
confió en Dios a pesar de no entender y dijo sí, su sí nos regaló a Jesús.
Corren tiempos difíciles, son muchas las preguntas y
situaciones que nos debilitan la fe, que necesidad tenemos hoy de que ese
saludo del ángel nos llegué a nosotros y que como María, sin entender, pongamos
nuestra esperanza en el Señor, que la alegría cristiana nos fortalezca, porque
a pesar de todo también nos pasan cosas lindas.
Pidamos a María que
podamos alegrarnos a pesar de las dificultades.
A la
Virgen (Gabriela Mistral)
Madre, ya estoy aquí
A tus pies dejaré el corazón
triste el vivir, el vivir sin ti
larga el ansia y larga la aflicción.
En el más ancho pliegue de tu manto
este viejo cansancio deja dormir
dame a enjugar mi llanto
y dame el sol antes de morir.
Madre, ya estoy aquí.
llevé paz, traje tribulación
si no descansa por fin en ti
¿dónde va a descansar mi corazón?
Adviento, tiempo de esperanza.
En estos tiempos en que las
malas noticias, las guerras y los desastres climáticos nos hacen mirar al cielo
y preguntar: ¿Por qué…?
El Evangelio nos ofrece una palabra conocida y que a veces
resbala por nuestro oído sin dejar huella. ¡¡Esperanza!!
Escuchando al arzobispo de
Buenos Aires Monseñor Jorge García Cuerva, en la misa del primer domingo de
Adviento, me conmovieron sus palabras y voy a tratar de transmitirlas en
resumen.
Decía García Cuerva que hay
muchos tipos de esperanza, pero quiso remarcar dos, la incierta que es la que tenían los prisioneros de los campos de concentración
en la segunda guerra mundial. Llegado fin de año se corría el rumor de que para
las fiestas saldría en libertad un grupo
de personas, sano y salvo, todos esperaban ser los elegidos, llegado el momento
eso no sucedía; era una esperanza
incierta.
La otra, la esperanza cierta es la que los abuelos, la noche de Navidad le
dicen a sus nietos; “Después de la cena, detrás de la puerta van a encontrar el
árbol de Navidad y los regalos para todos”. Los chicos sabían que las palabras
del abuelo eran ciertas y que allí encontrarían los regalos, no importaba cuan
gran grandes podían ser, importaba que las palabras del abuelo eran una
esperanza cierta.
Esa es la diferencia sobre la esperanza incierta y la esperanza cierta, la primera es solo
un rumor que deja desconsuelo e incertidumbre y la segunda es aguardar una esperanza
en la que se puede confiar. La palabra de Dios es esa esperanza cierta, estemos
seguro que llegaran esos días. Tenemos que alzar la cabeza y confiar porque las
promesas de Dios se cumplen.
Es mucho más largo el mensaje,
traté de recordar lo más importante y esperanzador.
Les deseo un feliz y esperanzado tiempo de Adviento.
mariarosa
En la Eucaristía,
Jesús es pura alabanza
de silencio al Padre
y nos convida
al silencio,
como fuente de comunicación,
con nosotros mismos,
con Él y con los
demás.
Santa
Teresa de Calcuta.
La falta de amor es la mayor pobreza del ser humano.
Santa Teresa
de Calcuta.
Bendito Sagrado Corazón;
Alabado seas.
Sal de tu santuario
Bendice a tu pueblo
Que gime con sed de ti.
Acerca tus manos
Al triste, al enfermo
Al pobre que lucha
Por trabajo y paz,
Corazón sublime
Salvador del hombre
Fortace a quien te busca
Con sincero amor.
Jesús dijo a sus
discípulos: sean misericordiosos, como el Padre de ustedes es misericordioso.
No juzguen y no serán juzgados; no condenen y no serán condenados, perdonen y
serán perdonados.
Lc 6, 36-37
“Jesús
abre mi corazón,
para que
no mire a los demás
con ojos
airados o de condena,
sino con
compasión:
así como
tú me miras
comprendiendo
mi debilidad
y
regalándome tu ternura.”
Amén.
Enfría, Señor, mi boca;
Señor reduce mi brasa;
dame, como te pido,
concordia de cuerpo y alma.
Frente al perverso oleaje,
Ponme costado de gracia;
dame, como te ruego
concordia de cuerpo y alma.
Anónimo
En la Eucaristía, Jesús es pura alabanza de silencio al Padre y nos convida al silencio, como fuente de comunicación, con ...