Cuando
tu espíritu esté turbado,
sigue
el consejo de San Agustín:
“Sé
pronto, como David, para exclamar:
Ten piedad de mí, oh Señor,
que él extenderá su mano fuerte
para calmar tu enojo
o aquello que te causa problemas.”
San Francisco de Sales.
Cuando
tu espíritu esté turbado,
sigue
el consejo de San Agustín:
“Sé
pronto, como David, para exclamar:
Ten piedad de mí, oh Señor,
que él extenderá su mano fuerte
para calmar tu enojo
o aquello que te causa problemas.”
San Francisco de Sales.
Salmo 130 1 Canto de peregrinación. Desde lo más profundo te invoco, Señor. 2 ¡Señor, oye mi voz! Estén tus oídos atentos al clamor d...