VIRGEN MARÍA.
Llena de rosas mi herida,
llena de estrellas mis ojos,
llena de paz mis abrojos,
llena de gracia mi vida
y, de esplendor revestida,
ven a mí en la última hora,
a cerrar, consoladora,
mis ojos fijos en ti
y, vaciándome de mí,
lléname de ti, señora.
Anonimo.


Amén. Bellísimo. Un abrazo
ResponderEliminargracias Inma, un abrazo.
EliminarUna belleza. Feliz domingo
ResponderEliminarfeliz semana para ti y gracias por pasar.
Eliminarcariños.
Estos versos se leen despacio, casi como una oración. No piden que desaparezca lo difícil, sino que María permanezca cerca y ayude a atravesarlo. Llegar al último momento con esa confianza sería haber aprendido a descansar de verdad en sus manos. Un abrazo.
ResponderEliminarGracias Angelo, me alegra que te haya gustado.
ResponderEliminarAbrazo.